LANZAROTE

La pesadilla urbanística de Las Vírgenes: “No queremos ser ciudadanos olvidados”

El nuevo Plan General de Arrecife cambia el criterio de convertir la barriada en suelo urbano no consolidado y condena a su sus calles a seguir como suelo rústico y sin servicios básicos

R. Montelongo/M. Riveiro 0 COMENTARIOS 07/09/2021 - 07:38

En el casi centenar de viviendas de la barriada de Las Vírgenes anida el desánimo, pero también la indignación. Hace justo 30 años se aprobó el Plan General de Ordenación de Arrecife que, en gran medida, es el que sigue en vigor a día de hoy. En aquel momento, se dejaron en el limbo del suelo rústico las decenas de casas que ya estaban construidas, a apenas 40 metros de lo que se considera el barrio de Argana Alta. “Fuimos al Ayuntamiento y nos dijeron ‘tú fabrica mi niño’”, recuerda Juan Francisco Tavío, que compró el solar cuando apenas tenía 25 años. Un cuarto de siglo después de haber construido, la situación de la barriada sigue sin aclararse.

La historia urbanística de Arrecife tiene en esta zona de la ciudad uno de sus puntos negros: a principios de siglo, en la revisión del Plan, las viviendas de Las Vírgenes se legalizaban, pero el documento no llegó a aprobarse. En 2014, cuando se retoma el planeamiento municipal, ni se menciona la barriada, pero entre 2018 y 2019, con el Plan General de nuevo capitalizando el debate antes de las elecciones, Las Vírgenes se pintaba en los planos como suelo urbano, aunque no consolidado.

El Ayuntamiento quiere ahora acelerar la tramitación del planeamiento y aprobarlo antes de septiembre de 2022, para que no se caduque el expediente. En el nuevo borrador, desvelado por Diario de Lanzarote, la barriada se queda como suelo rústico común de reserva y se esfuman así las posibilidades de regularizar las viviendas y de que la decena de calles cuenten con todos los servicios básicos.

Dolorsi Barreto compró un terreno en Las Vírgenes en 1986. Empezó a construir la vivienda con su marido como se hacía antes: “Veníamos los fines de semana y algunos amigos nos echaban una mano”. Bloque a bloque y cuando se podía. Asegura que cuando adquirió el suelo pensaba que se podía edificar. “Cuando teníamos la casa a la altura del techo nos llega un [policía] municipal con la orden de paralización”. De vez en cuando pasaban para comprobar que no les robaban el material. Tuvieron las obras paralizadas, según sus cálculos, unos 11 años.

“¿Cuánto no peleé en el Ayuntamiento para que levantaran la paralización? Me recorrí todas las oficinas”, recuerda Barreto. Un día se encontró con un “boquete” en el muro para la canalización eléctrica de la hilera de viviendas, impulsada por el propio Ayuntamiento. Poco después, consiguieron la cédula de habitabilidad. Corría el año 2007. Otros vecinos intentaron conseguir ese permiso. “Algunos lo consiguieron y otros no”, explica.

Eugenio Díaz pagó por su casa, en su día, unos 78.000 euros, “con escrituras”. Una vecina dejó de pagar la hipoteca y perdió la casa. La nueva propietaria la adquirió por apenas 36.000 euros. “Al final, resulta que pagué 40.000 euros de más”, se resigna Eugenio, que estuvo también abonando, sin saberlo, la contribución –el impuesto de bienes inmuebles- de su propiedad y de una vivienda colindante. Se quedó sin empleo y cobraba 426 euros de ayuda, con dos hijos. Recuperar el dinero fue una odisea burocrática que se alargó un par de años, y dejar de pagar no era una opción: “Me amenazaron con embargarme”. En la cocina, Eugenio enseña también el recibo del tributo por la recogida de basura domiciliaria. “No nos importa pagar, pero tenemos derecho a recibir los servicios”.

En el barrio hay tramos de calles con asfalto y otras vías que son simples pistas de tierra. Hay pocas zonas con aceras y el alumbrado es escaso y suele colgar de las propias fachadas de las viviendas. Los contenedores de basura se acumulan junto a la carretera que conecta Argana con las inmediaciones del acceso al cementerio.

“Por aquí no pasa ni la Policía Local”, se lamentan los residentes. Y lo más aproximado a un espacio de uso público es un llano con cuatro bidones que simulan ser porterías de fútbol. En el horizonte se ve, al fondo, el centro de la ciudad coronado por el Gran Hotel. En cambio, la estampa de Las Vírgenes es como si el tiempo se hubiera detenido en el Arrecife de hace 40 años. “No queremos ser ciudadanos olvidados”, insiste Juan Francisco.


Única zona de esparcimiento y ocio de la barriada.

Decidido en marzo

La decisión de dejar Las Vírgenes como suelo rústico común, cambiando el criterio fijado en el anterior borrador del nuevo Plan General, se adoptó el 4 de marzo de este año, en una Comisión de Seguimiento entre la Consejería de Transición Ecológica y Planificación Territorial del Gobierno de Canarias, la empresa pública Gesplan, encargada de elaborar el planeamiento, y el Ayuntamiento de Arrecife.

En el acta de la sesión se explica que, en la actualidad, la barriada está clasificada como suelo rústico de protección territorial. Así se refleja en la denominada Adaptación Básica del Plan General de 2003, que entró en vigor en 2004.

En el nuevo Plan General que se presentó antes de las últimas elecciones se planteaba “reclasificar” Las Vírgenes a suelo urbano no consolidado no ordenado, englobado en una Unidad de Actuación, una figura urbanística con la que se ha desarrollado, por ejemplo, el polígono en el que se encuentra Mercadona, en Argana.

La justificación que se dio en esa Comisión de Seguimiento fue que en la zona hay “abiertos varios expedientes” de la Agencia de Protección del Medio Urbano y Natural “por edificaciones en situación irregular” y construir sin licencia en suelo rústico. Esa información no era nueva, sino bien conocida en los distintos procesos de revisión del nuevo Plan General.

No obstante, el departamento del Gobierno canario “ve que lo más adecuado es pasar a suelo rústico común” la barriada de Las Vírgenes, se añade en el acta. ¿Se opuso el Consistorio capitalino? “El Ayuntamiento no hace objeciones a la consideración de la Consejería”, se lee en el resumen de la reunión. Los dos partidos mayoritarios del grupo de gobierno municipal (PP y PSOE) instaron en el inicio de la elaboración del Plan General a que se legalizara Las Vírgenes. Ahora guardan silencio.

DE UN CRECIMIENTO DE 330 VIVIENDAS A SUELO RÚSTICO

En los últimos años, parecía que desde el Ayuntamiento de Arrecife se intentaba regularizar la situación de la barriada de Las Vírgenes y de otras zonas de la ciudad que crecieron de forma desordenada, como Tenorio. En la revisión del Plan General de 2004 se establecían unos límites para Las Vírgenes, con una superficie de 64.159 metros cuadrados y la previsión de edificar 25.264 metros, para unas 220 viviendas en total, y una población de 660 habitantes. Se reservaban unos 38.470 metros de superficie para sistemas generales de uso público. Esa revisión del planeamiento nunca se llegó a aprobar.

En 2014 se aprueba de forma inicial el Plan General de Ordenación (PGO) supletorio, que es el que se continúa tramitando en la actualidad. No se hace mención a Las Vírgenes. Entre la cascada de alegaciones, destaca la del PP, ahora en la alcaldía, que denunciaba la situación “injustificada y discriminatoria” en la que quedaba la barriada. Tras las alegaciones se elabora un nuevo planeamiento, presentado en 2018.

El equipo redactor clasifica entonces Las Vírgenes como suelo urbano no consolidado, de uso residencial, “por su continuidad con el suelo urbano” en referencia a Argana. Además, lo justificaba porque el espacio estaba “colmatado en gran parte por la edificación”, con más de los dos tercios de superficie construida, y llegaba a destacar que se trataba de una “cierta trama urbana”, con una superficie de 66.473 metros cuadrados. En la ordenación propuesta para esta zona de “ensanche” de la ciudad, “continuación” de la calle Trillo que se adentra en Argana Alta, se hacía una previsión de hasta 332 viviendas, de dos plantas, con una estimación futura de 693 residentes.

De esa planificación de futuro se ha pasado, en el Plan General elaborado en 2021, a la “eliminación” de esas previsiones, contenidas en la figura de desarrollo de la Unidad de Actuación de Las Vírgenes. Ningún responsable municipal se lo ha explicado a los vecinos. “Solo vemos a políticos cuando se acercan las elecciones”, dice con ironía el vecino Eugenio Díaz. “Queremos estar dentro de la ley”, sentencia Dolorsi Barreto.

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