ENTREVISTA

“Si no se hace nada, dentro de 15 años será un milagro ver una hubara”

Carlos Otero, presidente de la Asociación Wildlife Estates Project

Eloy Vera 0 COMENTARIOS 18/10/2021 - 06:15

La hubara canaria (Chlamydotis undulata fuertaventurae) vive uno de sus peores momentos. De seguir la tendencia, podría desaparecer en 15 años o convertirse en una “rarificación a extremos absolutos”. En los últimos 10 o 15 años, la población ha bajado entre un 75 y un 80 por ciento y su tendencia poblacional es hacia cero.

El doctor ingeniero de montes por la Universidad Politécnica de Madrid y presidente de la Asociación Wildlife Estates Project, Carlos Otero, asegura que el principal problema al que se enfrenta este ave endémica son las malas condiciones de reproducción. Este especialista en gestión de fauna desarrolla en la Isla un proyecto europeo para recuperar aves esteparias, entre ellas la hubara, a través de la creación de áreas en las que se les garantice la tranquilidad, agua, comida y refugio durante todo el año.

-¿Qué proyecto realiza Wildlife Estates Project en Fuerteventura?

-Hemos desarrollado una estrategia nueva, que hemos puesto en marcha en otros países europeos, a la que llamamos Humecah (Unidad de Mejora de la Capacidad de Acogida del Hábitat). Se compone de actuaciones puntuales. Entre sus objetivos está garantizar con estas actuaciones un umbral de tranquilidad de la fauna, requisito imprescindible para que exista; satisfacer sus necesidades básicas como la proporción de cobertura y abrigo o la disponibilidad de refugio, alimento y agua durante todo el año y compatibilizar las acciones concebidas para el fomento de la avifauna con los usos y aprovechamientos tradicionales en la Isla. Se trata de habilitar puntos de Gestión Intensiva. La ventaja de la Humecah es que necesita muy poca superficie, aunque sí mucha tranquilidad y colaboración de la persona propietaria o administradora del terreno. Hemos empezado con cinco áreas, repartidas entre La Oliva y Antigua. En el futuro, queremos llegar hasta las 18 en toda la Isla. El proyecto cuenta con el apoyo del Cabildo de Fuerteventura, la Reserva de la Biosfera y las instituciones europeas.

-¿Cuál es el estado de salud de la hubara en Fuerteventura?

-Quiero ser optimista y pensar en positivo, pero en los últimos 10 o 15 años ha bajado entre un 75 y un 80 por ciento la población de hubaras y la tendencia poblacional es hacia cero. En algún momento, tenemos que interrumpir esa disminución. Hace veinte años, había unos 500 ejemplares. Las cifras oficiales, ahora mismo, son de 94 o 95. La causa principal es que no se está reproduciendo. No hay tasa de renovación. Este año hemos observado más de 60 hubaras y de ellas solo dos son pollos. Cada vez se está agravando más y nadie corrige las causas. Por eso, es importante la diagnosis exacta.

“La población de hubaras ha disminuido en un 80% en los últimos años”

-¿Y cuál es el motivo?

-Nuestro diagnóstico es que tiene malas condiciones de reproducción. En Humecah queremos revertir esto. Queremos hacer un hábitat adecuado para la reproducción de las hubaras. Por eso, proponemos crear una zona de cultivo verde, bien de alfalfa, que sería lo ideal, o sustitutos de riego como la patata o la batata, que también ofrecen un hábitat adecuado. El propósito es que la hubara tenga un hábitat adecuado en la época de reproducción para que la hembra se refugie ahí con los pollos. Tiene que ser una zona amplia, de una hectárea o hectárea y media. El problema es el agua para regar ese cultivo. Por otro lado, hay otro factor que se ignora y es la depredación. Hay depredadores de huevos y de pollos. Los depredadores de huevos son la rata, el erizo, el cuervo y la gaviota y a los pollos se los comen la aguililla, el gato asilvestrado y el cuervo.

-La no reproducción está siendo una amenaza para la hubara, pero ¿qué otros peligros afectan a la especie?

-La depredación, la falta de tranquilidad y la desaparición de la agricultura tradicional. Una de las cosas que podría favorecer a la hubara es la recuperación de la agricultura. Por lo menos, una recuperación estratégica. En este sentido, hemos marcado 18 puntos donde reconstruir espacios agrícolas. Serían cultivos tradicionales en los que hay que contar con agua de lluvia o con riego.

-Tampoco debe beneficiar el senderismo incontrolado, los quads y la proliferación de contenedores con finalidad habitacional...

-Un senderismo ordenado produce un impacto controlado, lo que produce un impacto negativo es cuando está incontrolado. En Fuerteventura estamos asistiendo a ese fenómeno. Lo de los contenedores es un horror. Primero paisajísticamente y luego porque supone una invasión en zonas recónditas. Son elementos que distorsionan la tranquilidad del ecosistema. El uso de los quads y motos todoterreno en cualquier espacio está produciendo heridas en montañas que no van a curarse en miles de años. Estamos viendo, por ejemplo, una invasión descontrolada de quads y motos en Gavias de Gárcel, que es una zona de reserva de aves esteparias.

-¿No cree, entonces, que ha faltado más mano dura por parte de las administraciones?

-Es obvio que falta un poco de disciplina. Por ejemplo, vemos cómo se está produciendo una invasión de la costa en verano con caravanas acampando en cualquier sitio. Es falta de autoridad.

-Los técnicos de Doñana llevan tiempo alertando del riesgo que supone la proliferación de molinos eólicos para la población de guirres. ¿Es también una amenaza para la hubara?

-No tengo registrado ningún dato de choque de hubaras con molinos eólicos. Creo que ese no es aún un riesgo importante para la hubara. Otra cosa es, por ejemplo, que en el istmo de Jandía, donde debería existir una conexión entre el norte y el sur, pueda representar un riesgo en un momento dado. Los molinos se pueden señalizar con luz y sonido. Creo que hay métodos para que sean percibidos por las aves.

“Un objetivo de la Humecah es garantizar un umbral de tranquilidad”

-¿Cuántas áreas de ocupación hay ahora mismo en Fuerteventura?

-A grandes rasgos, hay una zona norte, en el municipio de La Oliva, que tiene una densidad interesante, hablamos de unas 35 aves; una zona centro, que estaría entre Puerto y Antigua, donde debe haber otras tantas y la zona sur, que iría de Antigua hasta la península de Jandía. Esta podría estar representada por otro 30 por ciento.

-Lleva 15 años siguiendo el rastro de la hubara en la Isla. ¿Se ha producido una merma en las zonas de ocupación?

-En algunos casos sí, pero el poder de adaptación de la hubara sorprendería. Hay especies que no toleran la presencia del hombre y que mantienen distancias con respecto a la actividad humana. Sin embargo, la hubara es capaz de convivir con nosotros a mucha más proximidad de la que pensamos. No me preocupa tanto la amplitud del territorio como la tasa de reproducción. Una hubara puede vivir 12, 15 o 18 años como mucho. Ahora nos quedan 45 hembras y crían mal.

-Si sigue esta tendencia, ¿qué futuro le espera a la hubara dentro de 15 años?

-La desaparición en la Isla o su rarificación a extremos absolutos. Será casi un milagro ver una hubara.

-¿Qué se puede hacer para recuperar el hábitat de la hubara en la Isla?

-Una actividad fácilmente replicable y que puede hacer cualquiera sería crear zonas de cultivo con cultivos de verde. Me refiero a aquellos que permanezcan verdes todo el año. Por ejemplo: patatas, batatas y alfalfa. Son cultivos que siempre representan un refugio para los pollos y una zona de alimentación. Con que hubiese una iniciativa tendente a favorecer la creación de nuevos cultivos se estaría acertando.

-¿Y cómo se puede lograr la implicación de los agricultores?

-No es fácil. Tiene que haber ayudas al precio del agua y facilitar el caudal de agua. La solución sería hacer una desalinizadora como se ha hecho en Corralejo. ¿Por qué no hacemos más plantas desalinizadoras teniendo un caudal infinito a nuestra disposición? Es importante lograr la complicidad del agricultor. Tiene que saber que está haciendo agricultura para él y para las especies asociadas. Nosotros no seleccionamos la Humecah por la mejor localización, como puede ser un pozo de agua, sino en función de la persona que está ahí. El propietario o administrador, que está llevando esa tierra, si colabora, es el mejor aliado. El factor humano es esencial en el proyecto.

-¿Qué sabemos hoy día de la vida cotidiana de la hubara?

-Son aves solitarias, muy longevas y con una tasa de reproducción muy baja. Son especies muy especializadas. Su estrategia de conservación se basa en la especialización. Son aves territoriales, que defienden sus territorios, polígamas y cuyas hembras cuidan de los pollos con mucho cuidado. Además, están adaptadas a la vida del desierto y son capaces de desplazarse unos kilómetros en busca de la yerba.

-¿Se ha instalado en ellas algún tipo de emisor?

-Sé que hay, por lo menos, una hubara que está marcada. Se marcó en 2020. Parece que ha hecho desplazamientos de hasta 15 o 20 kilómetros en su zona de marcaje. Tiene una ratio de movimiento bastante amplia.

-¿Se ha podido documentar el desplazamiento de hubaras desde Fuerteventura a otras islas?

-Tenemos un dato que nos ha facilitado la Sociedad Española de Ornitología sobre la presencia de una hubara marroquí en Jandía. Eso da mucho que pensar. Con una mente abierta puedes llegar a imaginar que hay un trasiego de aves desde el continente hasta las Islas. Sin embargo, yo lo atribuyo a un accidente de vientos dominantes que han desviado un ave joven o inmadura y ha podido llegar a la Isla de forma ocasional.

-La hubara también habita en Lanzarote y La Graciosa ¿cómo se está comportando en estas dos islas?

-En Lanzarote está boyante. Hay casi 470 aves. Allí tienen mucha más lluvia que aquí, más agricultura, sobre todo gracias a la viña, y no tienen cuervos.

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