Manuel Fajardo

Trumpismo y democracia

Los demócratas han ganado las elecciones presidenciales norteamericanas, en los dos sentidos del término: ganó el Partido Demócrata y ganaron los verdaderos demócratas. Todavía lo estamos asimilando, pero, por lo visto hasta ahora, no parece que vaya a ser pacífica la transición del poder y el desalojo de Donald Trump de la Casa Blanca, lo cual presagia lo que muchos nos tememos, que el trumpismo seguirá vivo y coleando, porque, lamentablemente, las causas que lo motivan y explican permanecen en pie.

¡Biden ha llegado al poder de manera fraudulenta! ¡Biden es un presidente ilegítimo! ¿Te resultan familiares estas acusaciones? Los antidemócratas y las fuerzas reaccionarias estadounidenses allanan el terreno desde el que pretenden ejercer la oposición en los próximos años. ¿O deberíamos decir el terreno desde el que van a combatir, con todas las armas a su alcance, al presidente electo de la nación más poderosa de La Tierra? Con una imputación falsa por bandera, Trump y sus seguidores anuncian que van a seguir haciendo irrespirable la convivencia en su país y en el mundo entero.

No obstante, muchos esperamos cambios, como el realineamiento de los Estados Unidos en sus relaciones con la Unión Europea y España, en su postura ante el cambio climático o ante el combate global de la pandemia ocasionada por la COVID-19. Pero, con la llegada del tándem Biden-Harris al gobierno estadounidense, también cabe esperar que pierdan aliento la presidenta de la Comunidad de Madrid o la ultraderecha española, y, con ellos, el populismo de extrema derecha que sustenta su manera de entender el mundo, servil ante los poderosos y cruel e indiferente ante los débiles y  menesterosos.

Siendo importante la victoria del demócrata Biden, por lo que simboliza internamente y para el resto del mundo, quiero subrayar que la pérdida de oxígeno procedente de los Estados Unidos no hará claudicar al populismo de extrema derecha. Nunca debemos perder de vista que nos enfrentamos a un cataclismo económico y social como consecuencia de la crisis sanitaria del coronavirus, y que la desesperanza de los humildes es el alimento de quienes añoran soluciones autoritarias. Es labor nuestra, de los auténticos demócratas, seguir desenmascarando y combatiendo a quienes pretenden dinamitar desde dentro la convivencia, el Estado de Derecho y los avances sociales conseguidos por las clases populares en nuestro país.

Al trumpismo y a la extrema derecha se les derrota con mayores dosis de democracia y desde la unidad de las fuerzas políticas, con medidas de salud pública que salven vidas, protegiendo a las familias vulnerables, salvaguardando a las empresas y a los trabajadores autónomos, y con políticas encaminadas a reactivar la economía y el empleo. Para ello, disponemos de dos poderosas herramientas, el fondo de reconstrucción europeo y los Presupuestos Generales del Estado de 2021. Abordando con eficiencia estas tareas y generando confianza en las instituciones públicas y en el Estado del Bienestar, cerraremos el paso a los propagadores de bulos y a los sembradores de odio. Nadie lo hará por nosotros.

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